Licenciada Rosisella Puglisi Spadaro Nutricionista Clínico

Invertir en Nutrición es Invertir en salud

Autismo: Cuando la alimentación hace la diferencia

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Pocas personas elegirían ser padres de un niño con autismo. No obstante, es algo que está sucediendo, cada vez a más gente en la actualidad. Hay una inconfundible epidemia de autismo que se está manifestando en nuestro planeta.

El autismo, del griego auto- αὐτός (que actúa sobre sí mismo o por sí mismo) e –ismos “proceso patológico”, es un trastorno neurológico, que afecta el adecuado neurodesarrollo del niño. Antes de 1.912, nunca se había oído sobre este trastorno o condición. La palabra Autismo se menciona por primera vez en un artículo del  American Journal of Insanity, publicado por el psiquiatra suizoEugene Bleuler, pero no fue hasta 1943, después de la Segunda Guerra Mundial,  cuando se comienza a clasificar dentro de las patologías psiquiátricas.

Tomo comenzó por un grupo de 11 niños en Norteamérica que presentaban características similares (sin lenguaje verbal, sin contacto visual, con movimientos repetitivos y auto estimulatorios), que no podían ser clasificados dentro de ninguna patología psiquiátrica clasificada en los libros de medicina para aquel entonces. Todo fueron referidos al Dr Leo Kanner, quien optó por llamar a ese trastorno “autismo infantil temprano” y colocar a todos dentro de ese mismo grupo.  El problema residía en que aún dando un nombre al problema, desconocía la causa y la solución del mismo.  Mientras esto sucedía en el Hospital John Hopkins en USA, en Europa el Dr Hans Asperger hablaba de pacientes con diagnóstico de “psicopatía autista en niños”. De aquí nacieron las dos categorías principales: el autismo de Kanner y el Síndrome de Asperger, la única diferencia en las observaciones de ambos científicos eran que el grupo de Kanner no hablaba y el del Dr Asperger sí.

Desde entonces, muy pocas cosas han cambiado pues seguimos sin conocer las causas que lo producen ni cómo solucionarlo. Se ha ampliado la clasificación, se han incrementado las terapias y de derrumbó la teoría que la causa era la crianza o madres frívolas como sostenía el Dr Kanner, pero en realidad hoy nadie puede decir a ciencia cierta y con clara evidencia científica por qué se produce. Lo único que está claro es que el autismo en aquél entonces era una condición rara solo 1 niño de 100.000 lo presentaba, y en 73 años , hoy en día, 1 de cada 50 – 80 niños nace con T.E.A (trastorno del Espectro Autista), no se sabe porqué, y lo alarmante es que si no se consigue entender el problema en 35 años 1 de cada 2 niños nacerá con autismo.

Uno de los grandes problemas a mi punto de vista es considerar el autismo como una condición incurable y de por vida, ya que si lo vemos desde ese punto de vistas, nunca haremos nada por realmente descubrir qué lo ocasiona y prevenirlo. Tal vez para la ciencia no sea primordial encontrar una solución, pues no es un trastorno mortal, pero si han conocido alguna madre con un hijo con T.E.A, sabrán el infierno que viven ellas, sus familias y sus hijos. Desde la incomprensión de las personas, pues no comprenden que las famosas “pataletas” de horas no son malacrianza sino una “descarga” neurológica – sensorial, aunada a frustración porque no puede hablar ni expresar lo que desea, necesita o siente y no lo puede controlar, hasta el bullying o acoso, rechazo, burla y discriminación social, sin contar con las agotables horas de terapias, estudios médicos, y costos de todo el tratamiento. En algunos casos, los padres abandonan este arduo trabajo y responsabilidad, dejando sola a las madres y siendo el único apoyo con los que cuentan estos niños.

También es cierto que de T.E.A no se muere y se “acostumbra” a vivir con él, pero ¿se han preguntado cómo es la vida de un niño con esta condición?, si pensamos que estos niños escuchan hasta el más pequeño de los ruidos de forma aguda y todos los ruidos al mismo tiempo aturdiéndolos, sabiendo que son niños que escuchan cómo te refieres a ellos pero no pueden defenderse por que no pueden hablar, como se sentirán siendo discriminados porque sin diferentes, castigados en el colegio porque no pueden enlazar los lazos de los zapatos porque su condición no los deja, o se les castiga porque son más lentos en tomar dictado o escribir las tareas, una vida de vejaciones, burlas, discriminación, limitantes y lo peor de todo que se está consciente de todo.

Yo comparo el Autismo al coma cerebral, si alguna vez han leído los testimonios de personas en coma entenderán mejor a una persona con autismo. La persona en coma no está muerta, está viva, no puede abrir sus ojos, no puede moverse pero siente todas las sensaciones y las emociones, escucha y sabe todo lo que le está ocurriendo a su alrededor sin poder hacer nada, muchos van escuchado los malsanos comentarios del personal sanitario, y hasta han recibido maltrato físico y abusos sexuales estando en coma, creyendo que la persona no sabe o no se acordará, y en cambio al despertar saben, sienten y recuerdan todo, bueno, el autismo es exactamente así, aunque el niño/a esté sólo, no te vea a los ojos, y creas que no te escucha, sabe perfectamente que estás hablando mal de él, burlándote pero es incapaz de poder hablar y enfrentarte,  una condición cruel y desigual.  Es por esto, que la ciencia debe trabajar y darle solución al problema, para que nunca más nadie naciera con T.E.A y tuviese exactamente las mismas condiciones que los demás para afrontar la vida sin atroces sufrimientos desde la temprana infancia. Si creen que es una exageración, les invito a adquirir el libro “el Niño que Fui” del Sr Manuel Cedeño, y entiendan lo difícil que es la vida de alguien con Autismo o Síndrome de Asperger, y lo mucho que hay que trabajar en la educación, concientización, inserción, y aceptación sin maltrato, mientras la ciencia nos da respuestas.

Ahora bien,  ningún padre desearía jamás estar en ese consultorio recibiendo un diagnóstico de autismo, una palabra que desconcierta y desalienta tanto como haber recibido un diagnóstico fatídico de un mal incurable, de un  coma o muerte cerebral del cual difícilmente se sale, esa es la sensación de cada padre y madre al escuchar el diagnóstico.

A partir de ese momento los padres pasan por algo que se llama el “duelo azul”, el duelo característico de esta condición, donde se pasar por la incredulidad, la negación, la resignación. Después de este impacto tan grande, los padres se encuentran con miles interrogantes y sin saber qué hacer ni por dónde empezar, trayendo como consecuencia pérdida de tiempo en la iniciación del tratamiento multidisciplinario vital para enfrentar la condición, pues entre más precoz es el diagnóstico mejor es el pronóstico.

Yo siempre recomiendo a los padres tres cosas, la primera que vivan su dolor pero trabajen con su hijo/a al mismo tiempo, el negar el problema, esperar a que se resuelva sólo, no hace más que empeorar el pronóstico, el segundo consejo es que incluyan el tratamiento nutricional como parte integral y obligatorio del proceso y el tercero es nunca perder la fe ni la esperanza, nunca ponerle límites a sus hijos, recuerden esta frase “dejen en las manos del neuropediatra el diagnóstico y en las manos de Dios el pronóstico” .

Nunca se había relacionado la alimentación con el autismo, hasta que diferentes padres alrededor del mundo, muchos de ellos médicos, farmacéuticos y biólogos, por un simple hallazgo de observación, entendieron que después de consumir algunos alimentos, ss hijos empeoraban la sintomatología, sobre todo los movimientos motores, caminaban más en punta de pies, o dejaban de caminar y se arrastraban, o empeoraban los movimientos estereotipados y tenías aun menos contacto visual, de allí comienzan una serie de investigaciones que llegan a la conclusión de que los niños con T.E.A, deben llevar una dieta especial que ayuda enormemente en el progreso del neurodesarrollo y  hace que las terapias sean más eficaces.

Y es que si tu hijo a través de la dieta logra disminuir los movimientos, pasar más tiempo sentado, prestar más atención y estar más presente, logra más en su terapia conductual, lenguaje y ocupacional que si no lo ayudamos con la alimentación.

Las que más apoyan los protocolos nutricionales son las madres, pues casi nunca cambian la dieta de sus hijos por recomendación médica, sino por su constante lucha en conseguir cualquier cosa que los mejore, y observan como sus hijos cambian considerablemente al poco tiempo que se da el cambio de alimentación, como se dice ver para creer.

Tres de los grandes elementos que son “tóxicos” para el cuerpo de un niño con T.E.A son gluten – proteína del trigo, centeno, cebada, kamut , y avena- ;  laCaseína – la proteína de la leche animal, vaca – bufalo, y cabra; y la Soya

Además, los niños con T.E.A, sufren de sistemas inmunológicos débiles o inmaduros y de intestinos permeables, condiciones que deben atenderse nutricionalmente garantizando un adecuado aporte de proteínas, de aminoácidos como la glutamina, Taurina y L- carnitina, suplementar con pre y probióticos para aumentar la flora bacteriana intestinal y mejorar la permeabilidad del intestino y evitar parásitos y hongos oportunista.

Por otra parte, se eliminan todos los alimentos industrializados para evitar el consumo de colorantes, aditivos químicos, y conservantes, pues el niños con T.E.A no tiene la misma capacidad de desintoxicación que los niños sin Autismo.

Cuando un niño recibe un diagnóstico certero o no certero de Autismo, T.E.A, Hiperactividad, Trastorno del Desarrollo, o Síndrome de Asperger, se debe de manera obligatoria e inmediata comenzar con sus terapias: conductual, ocupacional, de lenguaje, su protocolo nutricional en manos de nutricionistas con conocimientos y destrezas en ello, y sus controles con pediatría y neuropediatría.  Las otras terapias alternativas también son importantes para ayudar lo máximo posible al niño/a, entre ellas encontramos la equinoterapia, delfinterapia, Neuro feedback, método tomatis, entre otras.

Para todas aquellas madres, padres, familiares, docentes y cuidadoras que deseen profundizar sobre el tema del tratamiento nutricional del niño con Autismo, pueden aprovechar  el próximo de taller “mi Hijo tiene Autiso ¿y Ahora qué?”, que se llevará a cabo el Sábado 3 de Septiembre 2016, a las 9:00 am en la Quinta Macrey de Altamira. Mayor información 0414 284 16 39  o por el correo:tallerescorporativos1207@hotmail.com

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By: Lic Rosisella Puglisi

Nutricionista Clinico

twitter: @rosisellap

IG: rosisella_puglisi

email: rosisella@hotmail.com

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Esta entrada fue publicada en agosto 22, 2016 por en Altri Autori - Other Authors, AUTISMO: Todo lo que debemos saber y etiquetada con , , , , , .
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